
La boca del
caballo según Oscar Scarpati Schmid
En
la hechura de la boca del caballo debemos
tener particular cuidado ya que es casi la
aptitud mas tenida en cuenta. Podemos tener
un animal morfológicamente perfecto,
de carácter normal y otras aptitudes
que, aunque sean excelentes, si no tiene una
buena boca y no tenemos facilidad y docilidad
en su manejo no nos sirve, y hasta puede resultar
peligroso.
La buena boca esta considerada una de las
virtudes más apreciadas, por que a
través de ella manejamos toda la potencia
que es capaz de desarrollar el caballo.
La finísima comunicación que
se puede lograr entre caballo y jinete por
medio de sutiles señales transmitidas
por las riendas es tan basta que sorprende
y demuestra una tremenda sensibilidad para
la que tenemos que estar muy concientes y
preparados.
La
vieja teoría que dice que el caballo
tiene que obedecer por la fuerza y por dolor
no sólo es infundada sino que es además
un despropósito.
Por otro lado ninguno de estos medios brutales,
desconsiderados o carentes de cuidado dan
resultados a mediano o largo plazo, sí
tal vez a corto plazo, cuando todavía
la boca del pobre animal mantiene la sensibilidad
normal. Pero luego de reiterados errores llevados
cotidianamente a la práctica se llega
a una insensibilización por el encallosamiento
de la mucosa bucal, y a la consiguiente respuesta
del caballo que manifiesta clara incomodidad
pasando la lengua sobre el freno y o sacándola
para afuera de la boca. También se
puede ver que; sacude la cabeza para los lados
o de arriba abajo, muerde o trata de morder
el freno, aprieta las mandíbulas con
fuerza. Esto trae aparejado otro serio problema
que en general es atribuido a la boca; la
rigidez de la nuca por la contracción
de la musculatura del cuello que se inserta
en la cabeza, que termina agarrotándose
junto con la zona del maxilar inferior.
Colocación
del bridón
Luego
de tomar contacto con el potro y en pleno
trabajo de la descosquillada el domador puede
comenzar a construir la boca de su caballo
potro. Recordemos que para él todo
es nuevo, desconocido; que todo debe ser proporcionado
a su estado y debemos ser cuidadosos no sólo
en lo que hacemos, es muy importante cómo
lo hacemos.
Debemos saber qué buscamos. Esto es
sencillo: lo que se pretende es ir acostumbrando
a nuestro caballo a que acepte, que le introduzcamos
en la boca, un bocado con la cabezada para
sostenerlo. Primero le causará incomodidad
pero luego de un tiempo terminará por
aceptarlo, siempre y cuando no hayamos cometido
errores como causarle dolores o incomodidades
que no pueda soportar.
Una molestia puede ser reducida a la mínima
expresión con cuidado, buen trato y
recompensas, como untarle el bribón
o embocadura con miel y no déjasela
más de media hora.
Conformación
de la boca.
Encía
del espacio inter- dentario
Lengua
Comisura de la boca.
Labio inferior.
Pera o parte posterior del labio inferior.
Paladar, en el cual no debería haber
ninguna acción.
¿Cuál
es la función del trabajo de la boca?,
la función es lograr manejar al caballo
con efectividad.
En realidad lo que llamamos boca en el caballo,
referida estrictamente al manejo, se
circunscribe a su maxilar inferior y la comisura
de los labios.
La
boca relacionada con la musculatura de los
maxilares, el cuello y en particular la nuca:
¿Como
se logra hacerle la boca sin dolor ni traumas,
sencillamente?
Sabiendo
todos los factores que la comprometen:
Boca
Nuca
Cuello
Fortaleza general del animal
Equilibrio, (ya que debe aprender a manejarse
con otro peso además del suyo).
Madurez psíquica y en el aprendizaje.
¿Cuándo
comenzar a hacer la boca?
Cuando
embozalamos y lo soltamos con el cabestro,
en el primer paso de la doma, hemos comenzado
a trabajar en la mayoría de los factores
que comprometen la boca.
La
Sensibilidad en la boca debe ser cuidada porque
ante el menor dolor o trauma produce una reacción
defensiva rigidizando todos los músculos
comprometidos en el maxilar y la nuca obstruyendo
o dificultando el manejo.
Un caballo blando de boca se puede echar a
perder en poco tiempo por cometer el error
de llevar siempre las riendas cortas sin dejar
que estire el cuello. Es importante saber
el rol que cumplen las riendas y la sensibilidad
que debemos tener en las manos.
Puntos
de vista:
Si
logramos cambiar ciertos conceptos erróneos
en que se apoyan algunos de los domadores,
habremos dado pasos determinadamente positivos
en relación a la mansedumbre y ductilidad
de nuestros caballos.
Describamos brevemente algunos aspectos:
El caballo esta recién agarrado, y
por añadidura esta: desconfiado, cosquilloso,
temeroso, espantadizo, chúcaro u otros
adjetivos que solemos escuchar. Vemos tal
vez eso, pero no hacemos ningún análisis
de la psicología del potro, por lo
general no nos ponemos en el lugar de caballo.
Pero desde el animal la óptica es diametralmente
opuesta.
Si pudiera hablar nos diría:
‘No entiendo que querés, porque
recién te empiezo a ver y a tenerte
cerca’. ‘Cuando estas conmigo
me tenés prisionero, me tironeas’.
‘Te tengo miedo. Tus actitudes son de
ataque’. ‘Tus gestos son ampulosos,
tu mirada penetrante’.
Después.
‘Me duele la nuca y el cuello porque
me ataste a un palo’, ‘me duele
la boca, porque me metés un cuero duro
debajo de la lengua, y me tironeas’,
‘me apretás con una cincha y
me pones algo en el lomo, me parece que no
puedo respirar’.
Y en realidad lo esta diciendo en su propio
lenguaje, y lo comprenderíamos perfectamente
si tuviéramos un mínimo conocimiento
de su lenguaje, naturaleza y comportamiento.
El
lenguaje del caballo es corporal y lo manifiesta
con claridad:
Cuando nos acercamos, se escapa. –tiene
miedo.
Retrae los labios y agacha las orejas. –si
te acercás te muerdo.
Nos acercamos y nos da el anca. –te
voy a patear.
Manotea el piso reiteradamente. –estoy
impaciente.
Lo tocamos y mueve su piel con rapidez. –
me estas haciendo cosquillas.
Estira el cuello y dirige sus ollares hacia
nosotros. –esta tratando de oler signos
de adrenalina.
…La lista es numerosa y la podríamos
desarrollar en un apartado sobre el lenguaje
del caballo. Con cincuenta años de
convivencia y sistemática observación
y estudio he podido determinar un claro lenguaje
y lo he tenido presente permanentemente, siendo
la llave maestra para entender su notable
y sensible psicología.
Uno
de los errores más comunes y contraproducentes
en este fundamental proceso inicial es tirar
al caballo en la boca. La tirada de boca casi
cuado recién comienza la doma de nuestro
caballo diríamos que es lo primero
que nos preocupa porque esta ligado a nuestro
interés por dominar al caballo y sentirnos
seguros montados en él.
Tengo
la convicción de que una de las importantes
virtudes que debe tener un caballo es su docilidad
para manejarlo o conducirlo, y esta acción
tiene que poder ser llevada a cabo por cualquier
persona desde un niño a una persona
muy mayor.
En
los primeros momentos el caballo no esta en
condiciones de aprender porque esta demasiado
preocupado por todo lo que le esta sucediendo,
por la diversidad de situaciones nuevas, que
al ser tantas y casi simultaneas que no termina
de entender ninguna. Por eso no podemos pensar
que lo primero que debemos hacer es acobardar
al caballo tirándole de la boca.
La boca del caballo la debemos abordar como
a una obra de arte. El que quiere hacer esta
obra de arte debe tener profundos conocimientos
de lo que quiere lograr y también contar
con el tiempo suficiente para llevar a cabo
esta delicadísima tarea.
En la doma, todo es enseñaza, pero
debe ser proporcionada a los tiempos de cada
animal, pautada y progresiva. Es un error
muy generalizado empezar por la boca, tirar
la boca del caballo en las primeras ensilladas
es violento, yo diría, muy violento,
y en realidad no podemos pretender enseñarle
a nadie con violencia. Tirar de la boca no
es enseñanza ya que no le hemos dado
tiempo de comprender que eso es sólo
uno de los tantos ejercicios que queremos
enseñar.
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